TITULO: ARTICULO COMITÉS AMPPI: “EL BAJÍO, SITUACIÓN ECONÓMICA ACTUAL Y LA OFICINA REGIONAL DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL (IMPI)” Por: Lic. Ma. Fernanda González

09 Agosto 2019

EL BAJÍO, SITUACIÓN ECONÓMICA ACTUAL Y LA OFICINA REGIONAL DEL INSTITUTO MEXICANO DE LA PROPIEDAD INDUSTRIAL (IMPI)

Por: Lic. Ma. Fernanda González – Comité Regional Bajío AMPPI

En el sexenio de Enrique Peña Nieto, la región Bajío se convirtió en el motor de la industria manufacturera y el principal sector de la economía mexicana, al aportar 16.1% del Producto Interno Bruto nacional.

En efecto, en la administración federal anterior, el Bajío se consolidó, siendo la región de mayor dinamismo, participación y crecimiento económico, principalmente como consecuencia del fortalecimiento del sector automotriz, así como por diversas alianzas comerciales consistentes en inversiones nacionales y extranjeras y en acuerdos de coordinación de los gobernadores de las entidades que conforman la región, que han impulsado al Bajío como una plataforma de desarrollo económico y social en los últimos años.

 

Durante 2018, la inversión extranjera directa (IED) en Guanajuato registró un aumento anualizado de 44%, con un monto de dos mil 298.9 millones de dólares, procedentes en su mayoría de Japón, Alemania y Estados Unidos, de acuerdo con la información de la Secretaría de Economía (SE).

Ha sido señalada por agencias internacionales de calificación crediticia como una región con desempeño financiero sólido, niveles de endeudamiento bajo, sostenibilidad alta y elevados niveles de crecimiento en su economía, además de considerarse como una región con una política fiscal y una liquidez fuerte, con tendencia estable.

Además de la industria automotriz, Guanajuato se encuentra dentro de las diez entidades federativas del país con mayor exportación relacionada con la agroindustria y es uno de los cinco estados de la República en los que se concentran el 50% de éstas.

Por último, pero no menos importante, en esta región se encuentra la famosa “Capital del Calzado” en la que se fabrica cerca del 70% de la producción nacional de zapato, que durante mucho tiempo fue una enorme fuente de ingreso para la zona, y que ahora, las autoridades estatales y municipales han trabajado en conjunto con los empresarios locales para identificar las principales fallas, recuperar y fortalecer dicha industria.

No podemos dejar de mencionar que, lamentablemente, los indicadores de seguridad han tenido un notable deterioro en la mayoría de los estados de la República; sin embargo, como consecuencia de la violencia desatada por el control del robo de combustible (huachicol), la postura del gobierno mexicano y la incertidumbre del entorno económico mundial, se ha frenado la llegada de diversas empresas a Guanajuato, pues el entorno no favorece al desarrollo de un clima de confianza y certeza para los inversionistas extranjeros.

La postura del actual Gobierno en relación con el combate a la corrupción y la aplicación de una política de austeridad, en específico, la promesa de reducir el personal de confianza y el gasto de operación de las secretarías de estado, se manifestó en la reciente remoción de los titulares y coordinadores de las oficinas regionales del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, Oficina Regional Bajío (León, Guanajuato), Occidente (Zapopan, Jalisco), Norte (Monterrey, Nuevo León), Sureste (Mérida, Yucatán) y Centro (Cholula, Puebla), dejando únicamente una persona como enlace con la oficina de la CDMX y poco personal de apoyo, con el fin de mantenerlas únicamente como oficinas de recepción y envío de documentos a la Ciudad de México.

Como muchos de ustedes saben, las atribuciones de las Oficinas Regionales del IMPI se traducen en proporcionar asesoría para la correcta presentación de trámites ante la autoridad, dar a conocer a los usuarios el estado que guardan los trámites que han presentado, prestar apoyo en la realización de notificaciones, visitas de inspección, aseguramiento de mercancías, clausuras, etc., organización de campañas contra la piratería, participación con universidades y centros de investigación en la organización de conferencias y otros eventos, y funcionar como ventanilla de recepción de solicitudes para usuarios que habitan en la región con el fin de evitar que tengan que viajar a la Ciudad de México para ingresarlas. Incluso, hace algunos años, también realizaban una especie de pre examen de forma a los trámites presentados en estas oficinas, a fin de aligerar un poco la carga de trabajo a la oficina de la CDMX.

Ahora, con la remoción del titular y los coordinadores, se deja una oficina desarticulada, sin estructura, y con una carga de trabajo bastante significativa, que servirá únicamente como “oficialía de partes”.

En este sentido, resulta absurdo pensar que, siendo la zona de mayor dinamismo y crecimiento económico, se arrebate a la región de una herramienta como esta, pues no obstante a la fecha adolece de mucho conocimiento sobre la forma de protección de los derechos de propiedad industrial, la Oficina Regional ha sido siempre un enorme pilar de apoyo tanto para los usuarios como para la oficina de la CDMX.

Y a propósito de la austeridad, ¿En realidad, los “ahorros” que se están generando por dichos recortes justificarán que se prive a la región de esta gran herramienta?

Desde esta perspectiva, se podría asegurar que la decisión de desarticular las oficinas regionales del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial sin realizar un análisis detallado de las necesidades de cada región y únicamente por cumplir con un “plan de austeridad”, carece de total sentido, pues tomando en cuenta el desarrollo económico y social que ha experimentado la región Bajío en los últimos años, -contrario a lo ocurrido- debería de impulsarse a los empresarios locales y continuar fomentando la llegada de inversión extranjera directa, con el fin de lograr que se mantenga el ritmo de crecimiento y hacer de esta región un verdadero foco de inversión y estabilidad, y no de inseguridad e incertidumbre.

Pareciera que con esta decisión, más que encontrar una solución, se buscó la aprobación de quienes estaban ya cansados del despilfarre de los gobiernos anteriores. Sin embargo, en el mediano plazo podría resultar contraproducente no sólo para la región, sino para la economía del país, pues la carga de trabajo alcanzará a la carencia de personal para hacerlo y esto, llevará a esta oficina -y a la demás que corrieron con la misma suerte-, a un colapso en su operatividad.

Además, habíamos acordado que para el actual gobierno resultaba acertada la descentralización del gobierno federal, en la que se buscaba, principalmente, un “crecimiento parejo” en todos los estados, con el fin de reactivar la economía de las regiones del País. Sin embargo, el despido de la mayoría del personal de las oficinas regionales del IMPI resulta ser un acto completamente contradictorio e inconsistente para la consecución de tal objetivo, pues convirtiendo a las oficinas regionales en simples oficialías de partes, con excesivas cargas de trabajo y poco personal, el usuario de las entidades tendrá que acudir a las oficinas de la CDMX a aclarar dudas, agilizar trámites, buscar asesoría de calidad, etc.

En definitiva, la Oficina Regional Bajío y las de las demás entidades de la Federación, deberán buscar apoyo en asociaciones como la nuestra, con el fin de continuar fomentando y promoviendo el conocimiento, estudio, difusión, capacitación y protección de los derechos de propiedad intelectual, pues considerando el dinamismo en el desarrollo y los proyectos de inversión extranjera que se tienen pensados, así como la falta de personal en las oficinas regionales, esta puede ser la mejor forma de aportar nuestro granito de arena en el crecimiento de la economía del país.


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